
Observo el piso que nunca tocare y al mismo tiempo ordeno el collar tosco que me quitara el sufrimiento dándoselo a mis semejantes. Observo desde las alturas ese inocente piso que jamás debí haber tocado, pero sin embargo, dormiré por la eternidad entre sus entrañas.
Levanto mi cabeza y observo las oscuras esquinas de la habitación donde se refugiaron mis agonías, acogedoras para mi dolor, pero inocuas para mi real sufrimiento, tan oscuros como mis ojos y tan simples como mi solución.
Parado frente al escenario que dudando prepare; una mesa, sobre ella una silla y sobre ella un par de pies de este triste ser.
Miro todo lo que me rodea e imagino lo que algún día me rodeara buscando algo que me atraiga a bajarme de esa altura y me lleve al suelo mortal, pero nada es complaciente ¿qué puede ser más complaciente que terminar el dolor con el costo de sacrificar futuras alegrías pequeñas? Bajo mis pies nada.
Con una lagrima que se desliza sin deformar mi rostro me dejo caer como abrazando a un ser querido pero desconocido, como a un ser que te cobija, al que se le siente su rostro tibio en tu mejilla, quizás sea el yo que busco, pero me detengo y de mi rostro sale la lagrima que pasaba por mi cara ,me tira con fuerza la realidad que yo mismo anude e inmediato un sonido estremecedor y mortal... clic .
Mirando el suelo que nunca debí haber tocado y también observando mis atrevidos pies, flotando y oscilando como una rama de un árbol que solo el viento se atreve a mover, como un segundero de un reloj al que se le acaba la pila, pero que aún le quedan energías para solo moverse en su lugar.
Miro mi sombra provocada por la luna, miro como oscila. Parece como si mi cuerpo flotase hacia el universo, pero miserablemente se cobija en las sombras .
Levanto mi cabeza y observo las oscuras esquinas de la habitación donde se refugiaron mis agonías, acogedoras para mi dolor, pero inocuas para mi real sufrimiento, tan oscuros como mis ojos y tan simples como mi solución.
Parado frente al escenario que dudando prepare; una mesa, sobre ella una silla y sobre ella un par de pies de este triste ser.
Miro todo lo que me rodea e imagino lo que algún día me rodeara buscando algo que me atraiga a bajarme de esa altura y me lleve al suelo mortal, pero nada es complaciente ¿qué puede ser más complaciente que terminar el dolor con el costo de sacrificar futuras alegrías pequeñas? Bajo mis pies nada.
Con una lagrima que se desliza sin deformar mi rostro me dejo caer como abrazando a un ser querido pero desconocido, como a un ser que te cobija, al que se le siente su rostro tibio en tu mejilla, quizás sea el yo que busco, pero me detengo y de mi rostro sale la lagrima que pasaba por mi cara ,me tira con fuerza la realidad que yo mismo anude e inmediato un sonido estremecedor y mortal... clic .
Mirando el suelo que nunca debí haber tocado y también observando mis atrevidos pies, flotando y oscilando como una rama de un árbol que solo el viento se atreve a mover, como un segundero de un reloj al que se le acaba la pila, pero que aún le quedan energías para solo moverse en su lugar.
Miro mi sombra provocada por la luna, miro como oscila. Parece como si mi cuerpo flotase hacia el universo, pero miserablemente se cobija en las sombras .
No hay comentarios:
Publicar un comentario